GÉNESIS 47: ¿JOSÉ SALVÓ A EGIPTO DE LA HAMBRUNA O CONVIRTIÓ LA CRISIS EN PODER PARA EL FARAÓN?
Pero cuando seguimos cuidadosamente lo que ocurre con los egipcios, aparece una historia bastante más incómoda.
José no se limita a distribuir el grano almacenado. Primero recibe el dinero de la población. Después recibe su ganado. Finalmente adquiere sus tierras para el faraón y establece un sistema permanente en el que una quinta parte de la producción pertenece a la corona.
La pregunta cambia entonces por completo:
¿Génesis 47 está contando solamente cómo José salvó a Egipto o también cómo una crisis permitió concentrar una enorme cantidad de poder económico en manos del faraón?
LA HAMBRUNA QUE LO CAMBIÓ TODO
Según Génesis 47:13-17, la situación llega a ser extrema. Egipto y Canaán quedan exhaustos por la falta de alimentos.
Los egipcios necesitan grano, pero el grano no aparece simplemente como ayuda gratuita. José lo vende.
La población entrega su dinero hasta quedarse sin él. Cuando ya no puede pagar, vuelve ante José y le pregunta por qué debería morir delante de él.
José propone entonces otra forma de pago: el ganado.
Caballos, ovejas, vacas y asnos pasan a manos de la administración a cambio de alimento. El Estado obtiene así primero el dinero y después buena parte de los animales de la población.
Y todavía falta el movimiento más importante.
CUANDO YA NO QUEDA DINERO NI GANADO
Al año siguiente, los egipcios regresan.
Esta vez reconocen que prácticamente no tienen nada más que ofrecer excepto sus cuerpos y sus tierras.
Entonces proponen ser comprados junto con sus tierras a cambio de alimento.
Aquí el relato deja de ser simplemente una historia sobre almacenamiento de grano. Estamos observando una transformación profunda de la propiedad.
José compra las tierras de los egipcios para el faraón y Génesis 47:20 resume el resultado de manera extraordinariamente directa:
“La tierra vino a ser de Faraón.”
La hambruna termina funcionando como un gigantesco mecanismo de transferencia económica.
Los recursos que antes estaban distribuidos entre la población terminan concentrados alrededor de la corona.
¿POLÍTICA DE EMERGENCIA O CONCENTRACIÓN DEL PODER?
Aquí debemos evitar una lectura demasiado moderna.
No podemos colocar automáticamente conceptos económicos del siglo XXI sobre una sociedad del antiguo Egipto. La propiedad, los impuestos y la relación entre campesinos, templos y corona funcionaban de maneras muy diferentes.
Pero tampoco debemos suavizar lo que cuenta el propio texto.
José utiliza los recursos almacenados por la administración para mantener viva a la población, pero esa supervivencia tiene un precio.
Dinero.
Ganado.
Tierra.
Y finalmente dependencia económica respecto del faraón.
Esto permite dos lecturas que no necesariamente se excluyen.
Desde una perspectiva administrativa, José está evitando una catástrofe alimentaria.
Desde una perspectiva política y económica, está fortaleciendo extraordinariamente al Estado faraónico.
El héroe que salva vidas es también el funcionario que centraliza poder.
Y esa tensión es mucho más interesante que convertir a José simplemente en santo o villano.
EL DETALLE MÁS EXTRAÑO: LOS SACERDOTES CONSERVAN SUS TIERRAS
Entonces Génesis introduce una excepción reveladora.
Los sacerdotes egipcios no venden sus tierras.
¿Por qué?
Porque recibían una asignación directamente del faraón y, según el propio relato, eso les permitió conservar sus propiedades.
Este detalle resulta especialmente interesante porque sabemos que los templos egipcios llegaron a controlar importantes extensiones de tierra y que las instituciones religiosas podían disfrutar de privilegios económicos en distintos periodos de la historia egipcia.
Sin embargo, debemos ser cuidadosos. La relación entre el faraón, los templos y la propiedad cambió durante los diferentes periodos de la historia de Egipto. Por eso Génesis 47 no puede utilizarse simplemente como si fuera un documento administrativo fechado de un faraón específico.
Pero la excepción sacerdotal que describe el relato abre una pregunta incómoda:
Si toda la población estaba sufriendo la misma hambruna, ¿por qué la institución religiosa quedó protegida mientras los campesinos tuvieron que desprenderse de sus propiedades?
El texto no critica esa desigualdad.
Simplemente la registra.
EL 20 % PARA EL FARAÓN
Después de adquirir las tierras, José entrega semillas para que los egipcios puedan volver a cultivar.
Pero establece una condición.
Cuando llegue la cosecha, una quinta parte será para el faraón.
Es decir, el 20 %.
Las otras cuatro partes quedan destinadas a semillas y al sustento de las familias.
Lo importante es que Génesis no presenta esta medida únicamente como una solución temporal para superar la hambruna. Según Génesis 47:26, José establece aquella quinta parte como una norma sobre las tierras de Egipto.
Sabemos que la economía egipcia utilizó diferentes formas de tributación agrícola y que las cargas podían variar según el periodo y las circunstancias.
Eso hace plausible la existencia de sistemas semejantes.
Pero aquí debemos mantener una distinción fundamental:
Plausibilidad histórica no equivale a demostración histórica.
Que una práctica descrita en Génesis resulte compatible con aspectos conocidos del antiguo Egipto no demuestra que un José histórico estableciera exactamente el sistema narrado por el texto.
¿EL RELATO ESTÁ EXPLICANDO EL ORIGEN DE UNA REALIDAD QUE YA EXISTÍA?
Aquí aparece otra posibilidad fascinante.
Génesis 47 podría estar funcionando, al menos parcialmente, como un relato destinado a explicar por qué determinadas estructuras económicas existían.
¿Por qué gran parte de la tierra pertenece al faraón?
¿Por qué los campesinos entregan una parte de sus cosechas?
¿Por qué las tierras sacerdotales reciben un tratamiento diferente?
El relato ofrece una explicación:
José estableció ese sistema durante la gran hambruna.
Esto no significa automáticamente que la historia haya sido inventada.
Significa que debemos distinguir dos preguntas diferentes.
Una es: ¿pudo existir alguna tradición histórica detrás de José?
Otra muy distinta es: ¿el relato que conservamos también fue construido para explicar instituciones económicas conocidas por quienes lo transmitieron?
Un texto antiguo puede conservar memoria histórica y, al mismo tiempo, organizar esa memoria literariamente para explicar el mundo de sus autores y lectores.
Las dos posibilidades no son incompatibles.
LA PARADOJA DE JOSÉ
Aquí Génesis produce una ironía enorme.
José comenzó su historia siendo vendido como esclavo.
Fue convertido en propiedad de otros.
Ahora, convertido en administrador del faraón, participa en un proceso mediante el cual una población desesperada termina entregando sus propiedades y poniéndose al servicio de la corona.
El antiguo esclavo se encuentra ahora administrando un sistema que incrementa la dependencia de otros.
Esto no significa necesariamente que el relato presente a José como un tirano.
De hecho, los propios egipcios reconocen que José les ha salvado la vida.
Y precisamente por eso el capítulo resulta tan interesante.
No tenemos una caricatura sencilla.
Tenemos supervivencia y concentración de poder ocurriendo simultáneamente.
¿SALVACIÓN O CENTRALIZACIÓN DEL PODER?
Génesis 47 permite entonces una lectura mucho menos cómoda que la tradicional.
José efectivamente evita que la población muera de hambre dentro de la lógica del relato.
Pero también consigue que la crisis transforme profundamente la estructura económica del país.
Al terminar el proceso, el faraón posee mucho más que antes.
Ha recibido el dinero de la población.
Ha recibido ganado.
Ha adquirido las tierras.
Y recibe permanentemente una quinta parte de la producción agrícola.
Mientras tanto, existe una clase privilegiada que conserva sus tierras: los sacerdotes.
No necesitamos convertir esta historia artificialmente en capitalismo, socialismo ni ninguna otra categoría económica moderna. Hacerlo sería obligar al texto a responder preguntas pertenecientes a nuestro propio tiempo.
La cuestión histórica es mucho más elemental:
¿Quién terminó acumulando poder gracias a la crisis?
La respuesta que ofrece el propio Génesis es bastante clara:
El faraón.
UNA IRONÍA QUE PREPARA EL ÉXODO
Existe además una consecuencia narrativa extraordinaria.
José utiliza su posición para fortalecer enormemente al faraón y, al mismo tiempo, consigue que su propia familia se establezca dentro de Egipto.
Los israelitas prosperan mientras la población egipcia pierde progresivamente autonomía económica.
Pero el siguiente libro de la Biblia cambiará completamente las posiciones.
Éxodo comenzará cuando aparezca otro faraón que ya no reconoce a José.
El poder estatal que anteriormente había protegido a su familia terminará siendo utilizado contra sus descendientes.
Esto crea una ironía difícil de ignorar.
José contribuye a fortalecer una estructura centralizada alrededor del faraón.
Generaciones después, según la propia narrativa bíblica, esa misma institución faraónica tendrá capacidad para someter a Israel.
El sistema que alguna vez protegió a la familia terminará oprimiéndola.
LA PREGUNTA INCÓMODA DE GÉNESIS 47
Quizá Génesis 47 no debería recordarse únicamente como la historia del hombre sabio que salvó a Egipto.
También debemos preguntarnos qué clase de sociedad quedó después de aquella salvación.
Si una población sobrevive, pero para hacerlo entrega progresivamente su dinero, ganado, tierras y una parte permanente de su producción al gobernante, ¿estamos observando únicamente una brillante política contra la hambruna o también un proceso de concentración del poder aprovechando una crisis extrema?
Y queda una última paradoja todavía más incómoda.
José fortalece enormemente al faraón y establece a su propia familia dentro de Egipto.
Pero el libro siguiente comenzará precisamente cuando otro faraón utilice ese enorme poder estatal contra los descendientes de aquella familia.
José ayudó a fortalecer una maquinaria extraordinariamente poderosa.
¿Qué ocurre cuando la maquinaria que alguna vez salvó a tu pueblo termina en manos de alguien que decide utilizarla para someterlo? Ver video relacionado
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